* El autor forma parte de la comunidad de lectores de La Vanguardia

Decía el escritor Bertrand Russell que “no hay más que un camino para el progreso humano en la educación, como en todas las cosas humanas, y es la ciencia guiada por el amor. Sin ciencia, el amor es impotente; sin amor, la ciencia es destructiva”.

La autoestima es una protección contra la depresión y las dificultades de adaptación y de aprendizaje. Se construye en base a las relaciones de apego y complicidad que cada uno vive.

Es el valor positivo por el que una persona se reconoce como individuo de forma global, así como en cada uno de los aspectos de su vida.

Todos tenemos una historia singular. Todos debemos ser tratados como sujetos irrepetibles y peculiares. Todos llevamos dentro “las semillas de la grandeza” que esperan al jardinero para germinar debidamente.

El grupo canadiense del Hospital Sainte Justine con Laporte Y Sévigny ha trabajado intensamente en el tema de la autoestima.


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Niños y niñas se divierten y aprenden en un taller de cocina en el Salón de la Infancia de Barcelona.

Ana Jiménez

Cómo favorecer la autoestima

Podemos favorecer la autoestima estando presentes de forma cálida y próxima con nuestros hijos o alumnos impidiendo la separación prolongada.

La carencia afectiva durante los primeros años puede condicionar toda la vida del niño. Estableciendo reglas familiares y escolares poco numerosas y claras. Haciendo vivir las consecuencias lógicas y naturales de lo que sucede cuando las normas no se cumplen.

La persuasión y la paciencia suelen ser mas útiles que el castigo, que si llega, debe ser explicado debidamente

Debemos aceptar a la persona aunque no aceptemos su comportamiento. Debe ser aceptado por bajo que sea su rendimiento o padezca una enfermedad.

Toda persona discapacitada tiene muchas capacidades para desarrollarse. El coeficiente intelectual de un niño/a depende también de la estimulación que realicen padres y maestros según hablen, jueguen y participen en el mundo mágico del niño.


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Padres corrigiendo su actitud a los hijos

Padres corrigiendo su actitud a los hijos en una charla familiar.

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Controlando factores de estrés en el niño y ayudando a encontrar formas de calmarle cuando está agitado. Siendo un adulto generador de confianza. Ofreciendo seguridad física y psicológica en la casa y en la escuela. Reforzando las mejores cualidades y habilidades del niño. Ayudándole en sus necesidades dando ánimos y medios para mejorar.

Estimulando en cada momento aquellas facetas que más necesita nuestro hijo: Confianza en el primer año; Autonomía en el segundo y tercer año; Iniciativa entre el cuarto y sexto año; Destreza entre el séptimo y el décimo; y Cohesión frente a la dispersión en el momento de la adolescencia.

Inculcar la tolerancia y respeto a los inválidos y ancianos y personas de otras etnias y culturas. Respeto a los animales, plantas y flores y amor a la naturaleza, ese gran libro que pasa una página sabia cada día.

Hay que utilizar un lenguaje valorizante

Facilitando la expresión de las emociones y procurando que aumente continuamente su léxico, pues el lenguaje es el vestido del alma. Procurando instruir más que elegir.


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Es importante hablarles desde la tranquilidad

Un padre abrazando a su hijo.

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Además de conocimientos, necesita conocer valores. Debemos intentar formar una persona que sea capaz de elegir su futuro y que profesionalmente pueda realizarse en lo que desee. Encontrar las mejores aptitudes y estimular las mejores actitudes.

Permitiendo y facilitando que se abran a los demás. Facilitar que gestione él mismo sus conflictos suscitando su motivación. Explicando que los resultados de sus “empresas” son los que corresponden a sus planteamientos, estrategias y recursos que ha utilizado.

Animarle a reconocer sus errores y las lecciones que esconden. Un error no es un fracaso. Animarle siempre con “¡intentalo de nuevo!”. Solo prólogo de la vida es el pasado.


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Algunos padres dejan dormir a sus hijos y otros los levantan

Una familia.

Getty Images/iStockphoto

Conclusiones del Hospital Sainte Justine

Causas que destruyen la autoestima

1

La pobre autoestima de padres y educadores.

2

La inconstancia en la aplicación de la disciplina.

3

La ambivalencia.

4

La permisividad.

5

Las palabras que hieren.

6

El lenguaje se convirtió en un medio de comunicación no grato, con gritos o discusiones y peleas delante del niño o del joven.

7

Las críticas negativas de vecinos, amigos e instituciones sin solución positiva.

8

El desánimo ante las dificultades.

9

El acento puesto en las dificultades más que en las fuerzas.

10

La percepción de errores como fracasos.

11

Las expectativas demasiado grandes o importantes no adecuadas a su capacidad.

12

La falta de empatía y complicidad con el niño o el joven.

13

Podemos añadir un pequeño detalle: sus hijos y alumnos harán lo que vean, más que lo que oigan. Los valores se aprenden observando.

El pensador chino Confucio dijo que “las palabras conmueven pero el ejemplo arrastra”. Hay que mostrar un hogar agradable, vivo, con alegría, afectos, creatividad y futuro. Los esquemas de vida de los padres deben ser comprensibles para la mentalidad infantil. Haga memoria de lo que recuerda de sus educadores familiares y escolares.

La autoestima es un recurso moral, una cualidad de la persona que no se desanima, que no se deja abatir. La psicoanalista Anna Freud afirmó que “con la autoestima alta hay vida después del jaque-mate”.

Es la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos y alumnos.


Conoce al autor

Georgina Largo Coma

El Dr. Joaquín Callabed.

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